Cinco veces ha visitado Alicia a Las Tunas. Dos bailando y tres sin bailar. En una de esas le obsequiaron el machete de Vicente García. No entiendo la simbología. ¡Hay cada gente con cada cosa! No hay dudas de que la NDPA hizo milagros: hacer de Tunas un pueblo culto. Habrá un auditorio lleno y los aplausos serán copiosos. Tunas era un pueblucho de mala muerte a ambos  lados de la carretera central, con excusados a una cuadra de distancia, sin ballet ni acueducto. Y Alicia dejará allí un pedacito de su viejo corazón cortado con su flamante machete.

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